sábado, 14 de mayo de 2022

Me hace mal

 Me hace mal soñar con otras vidas,

Aquellas que nunca tendré, 

Especialmente aquella vida,

Que nunca tendré con alguien 

A quien me he resignado a decir adiós. 

Me lastima soñar con el vino que nunca probaré,

Las canciones a su lado que no escucharé,

Mi vientre vacío de los hijos que no le engendrarse.

Me hace mal soñar con las posibilidades que ya no son más posibles,

Con los atardeceres que escaparon de nosotros,

Con las aventuras que juntos jamás tuvimos,

Me hace mal soñar con aquello que no es,

Ni será. 

Lo lamento.

Adiós. 

Ecos de vidas simultaneas

En el puerto de Tergal, un paraíso tropical, él y yo disfrutamos de unas afrodisíacas vacaciones, nuestras primeras vacaciones juntos, lo veo es un sueño húmedo, goteando por su cabello las gotas de agua que lo hacen lucir aún más oscuro. Al salir de la marea, pido una piña colada y me sorprende encontrar un detalle brillante como el reflejo del sol en el mar, es el anillo de mis sueños, que reposa en el fondo de la fruta, grito sí emocionada a ser tuya y brinco hacia tus brazos. 

El adiós que no quiero decirte

Me alejo en un intento fallido de ser capaz de encerrarme en dónde no me encuentres, y me pregunto a mí misma, ¿Por qué no querría que tú me encontrarás? Cuando he rogado y suplicado incluso a Dios por lo mismo. Es sólo que no puedo evitar pensar a veces que las estrellas se equivocaron al escupirme de la matriz celeste a esta tierra, dónde, realmente nunca he sentido que quisiera estar, hasta ti. Encontré en tus brazos aquello que llamo hogar, he encontrado en quien eres la afirmación de que definir el amor es posible cuando encuentras el sol destinado a ser tu estrella binaria. Pero como estrellas binarias quizás estamos destinados a un día convertirnos en un agujero negro, que entre su terrible belleza está el don de la transformación, y ojalá nos transformamos juntos en algo mejor, en algo más grande que nuestros propios latidos. No puedo evitar temblar ante tal situación, no puedo pretender que la aniquilación de mis galaxias no me aterra, no puedo evitar resistirme, no puedo evitar sufrir y querer matar antes que permitirlo, y por eso es que soy yo quien está mal. Solo espero que el tiempo en respiraciones que aún me queda sea suficiente para aceptar dulcemente el destino, el futuro que ya ha sucedido. Solo espero que con el tiempo mi llama salvaje encuentre el modo de moderarse en tus mares, porque de no ser así la extinción es lo más probable. 

Quisiera que vivir dejara de doler tanto un día.