Ayer pasaba frente la puerta de cristal, deseaba, soñaba, queria salir de aqui a cualquier precio.
Añoraba la briza de verano, y mi corazón palpitaba lento; era (porsupuesto) uno de esos días en que sueño más, en que añoro más, que deseo con locura llegar más lejos de lo que siempre creí y me frusto, porque a veces siento que no puedo, sin embargo, no tengo miedo de lanzarme al vacío.
Un aguila en vuelo, es lo que soy, es lo que todos deberíamos de ser, porque la vida, inumerables veces de eso se trata, de tomar una oportunidad, usarla y colmarse de más.
Amo como ésta aguila siente las delicias del vuelo libre, como choca con sus propios obstáculos y sobre todo, cómo aprende a esquivarlos.
Hoy más que ayer, sé que debo seguir volando, deseando, añorando con todas mis fuerzas algo que algun día podré alcanzar, porque a pesar de que mil y un veces me digan que no puedo, que no se, que no es posible, confio en mi misma y en mis alas que estiro cada mañana y me preparo para...volar!
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