martes, 30 de agosto de 2011

Cerezo

Un recuerdo olor a flores acaricia mis sentidos, me extasia, no puede parar, incluso ahora que el aroma a almendras agrias juguetea con mi cabello.

La dulce tristeza me hace pensar que encuentro aquello que he estado persiguiendo.

Disparo al cielo y me quedo clavada al suelo, sin sentido alguno, exepto el de creer que aún puedo volar, a pesar de seguir llendo hacia abajo, con mis alas rotas...quizás sea suficiente.

La risa líquida del aire se lleva todo lo creí que estaba mal, eres mi dulce caida, y el aroma a almendras agrias me envuelve, y de tu corazón aterriza en mis ojos.

Grito alto, rompiendo con el flujo de tiempo que no se puede contar, encuentro en sonido de tu corazón, quizás aún con mis alas rotas sea suficiente para seguirte.

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