Gata vuelve a casa esperando encontrar la calidez que tanto añora. No hay nada. Únicamente una caja blanca recubierta de un alegre naranja, voluptuoso naranja que recuerda a las ropas alegres de aquel ángel que anuncia abundancia, no exite más en realidad. A veces, un ave canta en la orilla del río, a veces, un lobo aulla en la cima del refugio en qué todos se ocultan.
A veces, no hay nada más que la luna y el sol danzando sobre la tierra.
Y es tan bello, que quisiera que esa danza durará para siempre.
Pero todo es efímero, y esto también pasará.
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