Hay algo oculto entre la bruma blanca, el aroma a humedad hace recordar a las noches de fantasía en aquél sitio, las figuras danzantes de niebla juguetean entre sí, y me pregunto si todo esto es real, porque es tan bello, cómo el sueño de un sueño, tan inefable que sólo dichas figuras saben qué se siente; sólo aquellas figuras saben lo que entre ellos se oculta.
Duele saber que yo me casaría contigo aquí y ahora mismo (dónde sea que eso sea), y tú dices que te da miedo, duele porque ya lo he hecho, desde el momento en que te elegí a ti (y no a mí), en aquella habitación donde guardan las mochilas. Duele, porque al igual que otros antes que tú, tampoco me han elegido primero, no es más que una ilusión mía el ser digna de lo mismo que doy.
Duele, y se suma a aquello que me lastima, quizás lo que duele más es que por mucho que duela....no te dejaré.
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